Archivos de la categoría Asesoría de Imagen

La moda en campaña I

Tratamos de evitarlo pero es imposible. Vivimos en campaña electoral perpetua y lo que queda de año va a ser machacante. Por ello, vamos a iniciar una serie, no continua, de reflexiones sobre la moda de los que aspiran a representarnos durante los próximos años.

Si analizásemos como han ido evolucionando los looks de los políticos en campaña, podríamos hacer una tesis. No haremos tal cosa, simplemente señalaremos singularidades, mostraremos despistes o nos dejaremos sorprender por algo/alguien.

Nos ponemos a ello tras el 27-S para no irrumpir en campaña con nuestros comentarios (de todos es conocida nuestra capacidad mundial de influencia…) En serio, hemos dejado pasar el tema para que no parezca que nos inclinamos por nadie en concreto.

Porque ha sido una campaña curiosa. Los líderes nacionales sin chaqueta, como marcan los cánones de campaña, ellas (las pocas que están en puestos de responsabilidad o de intento de conseguirla) con estudiados estilismos. Existe una gran diferencia en cómo afrontar la campaña en el vestir si se es hombre o mujer. Cada vez nuestros políticos parecen más actores de series de televisión, queremos que sean altos, guapos, atractivos, singulares. Y como tal se comportan, leyendo el discurso que otros les han preparado.

Hemos perdido el gusto por la palabra y se nos van los ojos a la apariencia. ¿Queremos un actor o un líder que gestione? Lo cierto es que queremos todo, un completo. Reza el dicho popular que “la suerte de la fea, la guapa la desea”. En cierta ocasión leímos un artículo sobre lo que implicaba este dicho, y se concluía que “la fea” debe trabajar mucho más otros campos para seducir; la palabra, la simpatía, el trabajo, el orden. No creemos que sea excluyente. Muchas guapas deben trabajar mucho para que no se piense, por hacer caso de los estereotipos,  que son tontas. Pero sí es cierto que necesitamos ver cosas bellas, no solo escuchar bellas palabras.

Esta campaña ha deparado algo que hacía mucho que no ocurría. Un cabeza de lista bajo, con gafas, grandes entradas y talla. El anti líder en un mundo en el que prima la estética sobre el contenido. Los resultados están ahí, no se trata de eso este post. Lo importante es que alguien no ha modificado su esencia, ni disfrazado su cuerpo, ni se ha puesto alzas, ni se ha injertado pelo, ni usado fajas. Ha salido tal como es, con su única fuerza en la palabra, la simpatía y su modo de ser. Sin ayudas visuales. Él estaba preparado, ¿pero nosotros lo estamos?

Se han llenado páginas de periódicos haciendo punto de inflexión sobre esos “defectos”, no sobre los contenidos. Se ha dicho que no podría ganar porque no da el perfil que alguien ha diseñado para ser candidato, para ser líder y que todos han ido siguiendo. Se ha ridiculizado su figura frente a la de su jefe de filas.

Nos encanta la moda, pero no podemos dejar fuera de espacios públicos a personas que por no cumplir los cánones, no puedan expresar sus ideas. Luego votemos lo que queramos, pero no cerremos espacios por algo tan efímero como la belleza.

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Fuente: www.republica.com

Se cierran las piscinas

El pistoletazo de salida del verano no lo da la fecha (en realidad el mes de junio es primavera, hasta el 21 no entra la ansiada estación que sabe a vacaciones), tampoco las tiendas que venden la ropa ibicenca desde el gélido marzo. Para todos, el verano empieza cuando se abren las piscinas.

Soñamos con ponernos al sol para adquirir ese tono que hace que la ropa nos siente mejor y nos digan la buena cara que tenemos.

Y aquí arranca uno de los fenómenos que se producen cada verano. Este año la publicidad ha recreado una serie de acciones que realizamos en los veranos, que jamás haríamos en invierno. Y una de ella es en la que muestra a una señora con un nada favorecedor triquini.

De ese fenómeno queremos hablar. Según avanza el verano, nos vamos quitando ropa y complejos y producimos algunas situaciones paradójicas.

Es curioso que nos hagamos unos looks estupendos, cuidados, estudiados, probados y los llevemos en la maleta para esas largas noches de verano. Queremos la película del amor del verano o del repuntar de la relación de pareja de siempre. Queremos gustar.

Para ello tomamos el sol, paseamos por la playa e incluso hacemos ejercicio. Y lo hacemos sin ningún pudor a enseñar esas lorcitas cerveceras, los cúmulos de las paellas y todo lo acumulado durante el año. Nos mostramos sin maquillaje, sin gomina en el pelo, sin tacones o alzas en los zapatos. Nos mostramos tal y como somos a escasos metros del paseo por el que cuando el sol descansa, luciremos nuestros conjuntos, y lo más curioso, lo hacemos ante la misma gente que, en ocasiones no nos reconoce por la noche después de la “chapa y pintura”. Ese chico bajito adquiere otro porte, la de las ojeras, kilos y pelo revuelto es alta, guapa y delgada. El joven delgaducho es ahora un escultural compañero de copas.

Son solo escasos metros los que separan la playa del paseo, la piscina del club social, pero son unos metros que nos hacen ser dos personas distintas, desinhibidas de días, estudiadas de noche.

Curioso fenómeno el del verano que comienza cuando se abren las piscinas.

Ahora toca cerrarlas. El verano nos acompaña hasta el 21 de septiembre pero las piscinas marcan que el verano, se cierra y todos pasamos a vestirnos como si fuéramos al paseo. Perdemos en naturalidad pero, en algunos casos, ganamos en estética.

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Fuente: www.caracteres.mx

De reinas, duquesas, damas y alcaldesas

Esta semana ha sido muy movidita. Nos despertamos un día con la noticia de que S.M. el Rey retiraba el título de Duquesa de Palma de Mallorca a su hermana, la Infanta Cristina.

Revuelo mediático, radios, televisiones, periódicos, revistas. Por un rato no se habla de las elecciones y sus resultados. Todo son opiniones, a favor la mayoría, de la decisión tomada por el Rey.

En este contexto una de las reinas de la mañana, Susana Griso, quiere un experto en la materia hablando con sensatez, no solo tertulianos que valen para economía, derecho, química…

Hablamos de ello por saber cómo hay que ir a una entrevista en la televisión. Parece baladí, pero es muy importante no cometer pequeños errores que dañan la imagen. La televisión es una herramienta muy potente, puede encumbrarte o hundirte. Siempre hablamos del color; cuidar los colores y las formas en televisión es vital. Huyamos de rayas pequeñas, colores chillones, brillos (salvo para ir a Sálvame que tiene unos parámetros particulares…) Lo mejor es ser natural, sin marear con multitud de colorines y formas. El pelo arreglado, ahí las canas y falta de tinte se notan mucho. Las manos cuidadas y uñas impecables.

Bueno, en realidad es como deberíamos ir siempre, arreglados con los tonos que nos favorecen y pulcros.

No olvidemos que en la televisión siempre nos maquillan, para las chicas es estupendo, ellos lo viven peor, aunque también están mejor.

Lo que demuestra que siempre hay que estar bien, es que puede pasar que una reina de la mañana llame a una dama del buen hacer para hablar de una duquesa que deja de serlo y no hay tiempo para prepararse.

Esto pasó y este es el resultado:

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Fuente: isPE

Y por eso decimos que hay que ir siempre bien. Pero si además sabes que tienes que acudir a tu toma de posesión, que estará llena de medios de comunicación, y te vistes para la ocasión, recuerda mirar bien tu look completo.

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Fuente: lagacetadesalamanca.es

Y ante el error, lo mejor reaccionar con humor.

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Fuente: Twitter

 

Uniforme en los centros de estudios

Para cada cosa nos vestimos de una manera. Si vamos a la playa, usamos un traje de baño en cualquiera de sus versiones, si es de boda…, bueno de eso ya hablaremos en cuanto se estabilice el tiempo. En definitiva, adecuamos nuestra ropa y complementos a aquello que tengamos que hacer.

Hay centros de estudio en los que prima el uniforme, con más o menos gusto. En algunos ese uniforme es un chaqué (de ahí que el Príncipe Carlos de Inglaterra lo vista como nadie) en otros hay escudos en americanas o en un más modesto polo.

Otros muchos centros, la mayoría, optan por ir vestidos “de calle”, que viene a ser como quiera cada uno. Y la sorpresa es que no es verdad. En este como cada uno quiera, en edades de estudio, supone que se opta por la uniformidad diferenciada. Los mismos pantalones, mismas zapatillas, a rayas las camisetas, pues a rayas. Lo que dicte la artista o famosa de turno y las tiendas low cost, mejor dicho de bajo coste, decidan que vamos a ponernos.

Es curioso ver en las clases como los grupos de alumnos se mimetizan. Un grupo cuida más los detalles, y hay profusión de complementos colocados artísticamente. Otro grupo cuida el conjunto en sí y parece que estás viendo páginas de moda o blogs conocidos haciendo preguntas o respondiendo un examen. Pero el grupo va igual. No es una cuestión de edad, estudios o ingresos, es más una cuestión grupal, de integración y de pertenencia. Eso tan de madre “pero si van todos igual”.

Y qué ocurre cuando los profesores se vuelven alumnos por un día. Pues que dejan de ir vestidos de profesores y se meten en su papel. Es muy divertido ver a los profesores de alumnos y es curioso que se adquieran los mismos hábitos. Si el grupo va con corbata (caso raro), todos van así, si “toca vaqueros” se ven todos los modelos. Ves con sudadera a quién hasta el momento solo vestía camisa y en tirantes a quien pensabas que no tenía brazos.

Esto nos hace llegar a una pregunta, ¿tiene cada actividad un modelo propio?, ¿existe una “uniformidad diferenciada” para cada trabajo que realizamos?, ¿necesitamos uniformes?, ¿nos dan seguridad?

En todo caso, reconozcamos que hay uniformes y “uniformes”

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www.fomento.edu
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www.dailyalternative.co.uk
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www.unsan.edu.ar
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www.dailyalternative.co.uk

Querernos

Todos sabemos una máxima, con la única persona que vas a vivir siempre, pase lo que pase, es contigo misma. Si esto es así, ¿por qué nos maltratamos?

Sí, nos maltratamos. Nos encanta resaltarnos todo lo malo. Aquello que jamás le diríamos a una amiga, porque sería injusto y no refleja la realidad, nos lo repetimos continuamente a nosotras mismas: “estoy hecha un asco”, “parezco una boa”, “tengo un pelo horrible”, “mis uñas son un caos”, “me sobran 200 kilos”,… en fin, esas cosas tan bonitas con las que nos regalamos los oídos.

Y hablamos de esto ahora porque se acerca el buen tiempo, dicen. Y claro, con el buen tiempo empezamos a quitarnos ropa, a mirarnos más y a gustarnos menos.

Pues no. Hay que quererse, hay que decirse cosas bonitas cada día, hay que motivarse y hay que cuidarse, en el aspecto exterior pero también en el interior. Queremos una buena imagen, pero es imposible tenerla si no nos queremos. Vamos a probar toda la semana a decirnos cada mañana lo bien que nos vemos (imagina que se lo dices a una amiga si no eres muy amiga tuya por las mañanas), el buen día que vamos a tener, como nos sienta de bien la ropa que nos hemos puesto y lo que nos favorece ese color. Salgamos todos los días con una sonrisa, aunque llueva (la humedad es buena para la piel) o haga sol (un poco de tono en la piel da aspecto saludable). Da igual que los que nos rodeen digan lo contrario, somos estupendas y vamos a demostrarlo, pero para eso lo primero es creérselo.

Esto vale igual para los chicos, que aunque lo dicen menos, también tienen sus horas bajas y no suelen quererse como debieran.

Y que nadie diga que está rellenita. Eso sí que no. Entre un esqueleto insoluble o unas curvas bonitas, no hay color.

¿O alguien puede decir que no son estupendas?

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Fuente: hola.com
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Fuente: fashion.hola.com

 

Pues ya sabemos, A QUERERNOS.

A por los 6000

Hace unos años, muchos ya, cuando la Primera Dama de Filipinas, Imelda Marcos, salió para el exilio de su país, se descubrió que tenía unos 1000 pares de zapatos.

Esto ha llegado a crear el conocido “síndrome de Imelda Marco”, que se achaca a todas las “locas” por los zapatos. Claro, que ahora solo hace falta tener 10 para considerar que se es una “Imelda”.

Las democracias consolidadas tienen grandes ventajas, una de ellas es que conocemos las cosas sin necesidad de que se produzcan traumáticos cambios de gobierno.

Esta semana teníamos un ejemplo de lo dicho. Una noticia publicada en vanitatis, la revista de elconfidencial.com, nos desvelaba que la Reina Isabel II tiene más de 5200 sombreros.

La verdad, así dicho suena casi imposible, pero luego recordamos los looks a los que nos tiene acostumbrados “Su Graciosa Majestad” y siempre cuenta con dos complementos, el bolso y el sombrero. Si contamos los años que lleva reinando (es la decana de las reinas) y la de actos oficiales a los que ha asistido, puede que el número no sea tan elevado.

La duda se suscita en cómo se llega a ese número si la sensación es que siempre son iguales.

Fuente: www.vanitatis.com
Fuente: www.vanitatis.com

Tienen sutiles cambios, pero se acoplan al estilo de la Reina, siempre a juego con el traje en el llamado total look.

Arriesga poco la soberana con los sombreros,  pero tienen un rasgo común, la altura.

Y esto nos lleva a recordar un “incidente diplomático” que suscito el uso de esos sombreros. La Reina viajaba a Francia a la celebración 70 aniversario del desembarco de Normandía, que como sabemos, inició el final de la Segunda Guerra Mundial el 6 de junio de 1944. Todos los que han organizado viajes de altas autoridades sabrán lo complejo que puede llegar a resultar, pero en este caso el problema no venía  por las reuniones,  los encuentros o las celebraciones, los problemas venían por la altura del sombrero de la Reina.

Es una cuestión simpática. Los vehículos oficiales que trasladaban a los mandatarios en Francia eran modelos de una altura menor que los que utilizan normalmente en Gran Bretaña,  y allí llegó el problema, la Reina no podía sentarse con su sombrero, simplemente chocaba con el techo del coche. ¡Oh Mon dieu! Reunión de asesores británicos y franceses, y al cabo de un buen rato, se decidió ofrecer a Isabel II un vehículo más alto que a los demás para poder acomodar a la Reina y su sombrero. Todo solucionado.

Pues bien, esta noticia no nos quiebra la cabeza a nosotros, no vemos a las españolas con “síndrome Isabel II”, los de los sombreros a juego con el traje.

Pero nos atrevemos a asesorarla con otro tipo de modelos que puede incorporar a su colección. Vamos, a por los 6000.

Fuente: www.sobrereriacitisport.com
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Fuente: www.pinterest.com
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Fuente: www.es-alispress.com
Fuente: www.aniaz.cz
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El modelo mitin (I)

Las modas cambian y la ropa con la que se acude al mitin también. Antaño se sabía a qué partido se pertenecía por cómo se iba vestido. Pantalón avejentado y chaqueta de pana, socialista; pantalón chino y camisa sin corbata y chaqueta, pepero.

Pero todo cambia. Los recién llegados piden su paso y marcan sus modas.

Hoy, hablemos de ellos. De los chicos, no de los recién llegados.

La moda “mitinera” es variada, tratan de acercarse a la imagen que quieren dar para reforzar su mensaje, y que parezca que todo es casual, muy casual.

Así, al que veíamos todos los días con traje y corbata, pasa a usar vaqueros o chinos y camisa con la manga dada vueltas hasta medio antebrazo. Los que visten habitualmente camisa, siguen con ella, de cuadros, oscura, de esas que no se sabe si vas limpio o sucio.

Hay que tener buen aspecto, por cansado que se esté, es crucial. Hay que gustar y seducir al votante, al menos hay que intentarlo…

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Fuente: www.que.es
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Fuente: www.que.es
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Fuente: www.elmundo.es
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Fuente: www.eldiario.es

Pero fuera de lo que es el uniforme español mitinero, lejos de la famosa chaqueta de pana de Felipe González, la revolución llegó del exterior. Apareció con ganas la camisa blanca, impoluta, símbolo de limpieza. Y aquí todos se subieron al carro…. de la camisa.

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Fuente: www.pp.es
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Fuente: www.antena3.com
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Fuente: www.lasexta.com

Pero qué queréis que os digamos, las copias siempre serán copias. La camisa blanca, impoluta y limpia, hoy por hoy es, por hacer honor a ella y por saber llevarla… ÉL

Fuente: www.taringa.net
Fuente: www.taringa.net

Aeropuerto y ¿moda?

La inmensa mayoría hemos pasado algunas horas en un aeropuerto esperando la salida de nuestro vuelo. Paseamos y compramos en las tiendas de las marcas que solemos frecuentar en la ciudad y entramos, aprovechando el anonimato del viajero, en aquellas de las que habitualmente solo miramos escaparates acompañados de suspiros mientras esperamos una bonoloto. Pero en el aeropuerto la cosa es diferente.

Cuando la espera se alarga, nos sentamos en una cafetería en la que cuando pagas dudas si has invitado a toda la barra. Mientras alargas la bebida, ni te plateas una segunda, inevitablemente miras a los otros sufridos pasajeros-compradores-consumidores.

Por el tipo de ropa nos definimos y podemos aventurar a qué se dedica cada uno o cuál es el motivo del viaje.

Así tenemos a los ejecutivos. Ellos con los trajes, en otro momento impecables, y las maletas de cabina para no perder un minuto y saber cuál es la suya; todas son iguales. Ellas o vestidas de chico o subidas en tacones imposibles y faldas ajustadas, eso sí, con americana.

Luego está el capítulo “viaje de solo amigos, o amigas”. Eso es una explosión de risas, color y modelos indescriptibles. No acertamos a saber la razón para “disfrazarse” al subir a un avión.

Claro, que si hablamos de disfraces, el momento cumbre es la llegada o partida de los “todo incluido” destino  al Caribe. Bermudas, camisas o camisetas estampadas, chancletas o deportivas con calcetines por encima del tobillo, una riñonera y las gafas de sol como si de una diadema de pelo se tratase. Puede que sea cómodo, sí, lo que no resulta es estético y desde luego es poco práctico, en la cabina del avión hace frío. Estamos de acuerdo que en el Caribe hace buen tiempo, pero verlos salir de esa guisa con  8 grados madrileños y ese momento regreso, tras horas en un avión, morenos y tiritando al sentir la temperatura de la realidad, que a la vuelta parece bajo cero, es todo un espectáculo.

Pues reivindiquemos que se puede viajar con estilo, clase y glamour. Sin ir uniformados y sin disfrazarnos. Lo que no haríamos, esperamos, en nuestra ciudad, no lo hagamos cuando salimos por ahí. Nos quejamos del turista que nos visita y las “pintas” que llevan, pues no lo hagamos nosotros.

Animamos a nuestras blogueras y asesoras de imagen a crear unos looks básicos para viajar en avión con clase, elegancia, comodidad y estética.

Mientras, nos quedan algunos ejemplos.

mujerhoy-com
Fuente: www.mujerhoy.com
puertoplatadigital-com
Fuente: www.puertoplatadigital.com
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Fuente: www.semana.es
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Fuente: www.periodicodeibiza.com

El amor a pesar del estilismo

Siempre se ha dicho que nos enamoramos de personas que tienen un estilo que nos gusta y que con el tiempo, se logra uno conjunto. A veces es el de ella, otras el de él. A veces él siempre acomoda el suyo a la ella del momento o viceversa.

Los famosos del panorama internacional han evolucionado según sus parejas. Tenemos ejemplos sobrados.

Cambios de estilo, cambios de tono de pelo, todo conjuntado y en armonía. El amor que todo lo impregna.

¿Quién no recuerda los cambios de Brad Pitt, según le marcaba su corazón y su pareja?

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Fuente: www.usmagazine.com
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Fuente: www.enfemenino.com
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Fuente: www.atodomomento.com
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Fuente: www.931amor.lamusica.com

Esto ocurre en todas las parejas. Ya lo decían las abuelas “dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión”. Al menos de opinión de gustos parece que sí.

Y es curioso que seamos capaces de llevar nuestro estado de ánimo a nuestra imagen. Lo hacemos de manera natural, empezamos a empatizar con quien tenemos al lado y terminamos adoptando formas y gustos parecidos. Lo mismo que hacen los fans de los artistas, que no deja de ser otra forma de amor.

Lo que ocurre es que, a veces, en el panorama del amor surgen parejas que despistan esta línea argumental.

No somos capaces de pensar quién será quien “copie” al otro. Casos se han visto y se verán. En las páginas de la prensa salta uno de estos que nos deja perplejos por la evolución que puede tener.

¿Copiará él la delgadez con curvas de ella?, ¿se sumará a la moda de las transparencias?, ¿será ella una nueva hipster?, ¿preferirá parecerse a Conchita Wurst?

Estamos deseosos de ver, de confirmase la noticia, la evolución estilística de la pareja y comentarla, por supuesto.

Mientras, imaginemos y riamos un rato con las diversas opciones, que es muy sano.

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Fuente: www.mariclaire.co.uk

 

Fuente: www.bekia.es
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Fuente: www.laprensa.hm
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El #DEN2015 y los calzoncillos

En moda esta semana se habla de dos cosas, los calzoncillos de los Oscar y los looks de los políticos en el Debate del estado de la Nación.

Dejado atrás, por fin,  el pijama de leopardo de una conocida colaboradora en un concurso de televisión, hemos pasado a las alfombras rojas. La de los Oscar y la del Congreso de los Diputados (es curioso que ambas tengan el mismo tono).

Pues bien, en el Congreso nada nuevo, mismos colores, algún cambio en tonos de camisa y guiños a la imagen corporativa del partido que representan, en la corbata. El postureo de no usarla o la utilización de la bandera de una autonomía como si de un chal se tratase. Más de lo mismo.

En los Oscar, glamour, grandes vestidos, magníficos algunos, estilismos logrados con guiños a las marcas que patrocinan, horas de maquillaje y peluquería. El postureo de la pose y una incalificable usando la bandera de España como si de un vestido (hortera) se tratase. Más de lo mismo.

Pero dentro hay otro tema. En la gala de los Goya el presentador, Dani Rovira, tuvo el momento “calzoncillos”, poco glamuroso. Hay que reconocer que la moda interior es muy importante, más si la vas a enseñar y si te pones en calzoncillo, por Dios, quítate los calcetines. Pero a falta de glamour, al menos simpatía.

En los Oscar fueron más lejos, y Neil Patrick se quitó no solo los pantalones… ¡Pero horror! se dejó los calcetines. La alfombra roja del glamour no se puede juntar con el anti glamour.

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Fuente: www.premiosgoya.com
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Fuente: www.revistacuore.com

Pues bien, dos acontecimientos, dos alfombras rojas. No queremos imaginar, ni dar ideas, a nuestros representantes en el hemiciclo y ver si conocen la moda íntima como sí hacen nuestros actores. De hecho, políticos y actores llevan mal el mundo del calcetín. ¿O no recordáis el momento descalzarse del Presidente del Banco Mundial? y ¿el momento “tomate” del hoy altísimo cargo del Gobierno de España?

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Fuente: www.elpais.com
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Fuente: www.cosasderanas.com

Vamos, la ropa interior, al menos la masculina, no está pensada para ir luciéndola en público (no juntar calzoncillos y calcetines, por favor).

Y si se luce, hay que hacerlo bien:

bellezaymoda-univision-com
Fuente: www.bellezaymoda.univision.com