Ha muerto un Señor

El mundo de la moda debe estar triste. Ha muerto uno de sus iconos.

Durante décadas ha vestido a las mujeres más poderosas de los EEUU, todas sus primeras damas le han elegido en innumerables ocasiones para sus grandes momentos, también primeras damas de países iberoamericanos, grandes actrices e incluso la realeza europea.

Pero lo importante de este diseñador es que nos hacía soñar con sus creaciones. Sofisticadas unas, sencillas otras, pero todas elegantes.

La elegancia es una actitud, no es solo un vestido. Pero quien diseña ese vestido debe entenderla y practicarla para poder transmitirla.

Los grandes diseñadores han sido elegantes, con esa elegancia atemporal que se adquiere con el paso del tiempo, de las experiencias, del cultivo de la belleza.

Una de nuestras profesoras tuvo la ocasión de conocer a Oscar de la Renta en Colombia, cuando se aprobó la Nueva gramática española. Nos cuenta que el comentario general era el mismo, es un Señor.

Con una elegancia en el vestir, muy clásica para algunos, su sempiterno pañuelo, sus chaquetas impecables, el bronceado de su piel, su plateado pelo, sus ojos. Pero no era eso lo que le hacía elegante, era esa corrección en la postura, sus modales, su saber estar, su modulada voz, la serenidad que transmitía. Esa seguridad en el saludo, mirando a los ojos mientras apretaba la mano o la besaba. Esa sonrisa imborrable.

Hacía sentir especial a quien llevaba su ropa, todos lo decían. No pudimos comprobar lo que se siente el portarla, pero si pudimos soñar con esos vestidos.

Y que te regalen sueños bonitos, es un placer. Gracias a Oscar de la Renta, un Señor.

Descanse en Paz.

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Imagen: www.hispanicentreprisemagazine.net

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